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Verano y Crisis de Pareja

¿Realmente, durante el periodo de vacaciones aumenta el riesgo de la ruptura de pareja?

Con la llegada del verano y las vacaciones, el estrés diario que nos tenía sumidos en un vendaval de inquietud y ansiedad, se ha convertido en relax y relajación, de tal forma que es ahora cuando sí podemos prestar atención a nuestro yo interior; o, lo que es lo mismo, a nuestros problemas interiores.

¿Qué es lo que puede provocar la ruptura?

Al alterarse la rutina que una pareja sostiene durante el año, ha de surgir todo aquello que, justamente con esa rutina, se han encargado de ocultar. Se les impone una realidad que deben pensar-reflexionar cada uno de ellos pero también entre ellos: ¿qué los une verdaderamente?
He aquí donde surgirá la angustia que reavivará antiguos fantasmas, temas pendientes, recuerdos de malos momentos… Todo comenzará así a ser dicho, a ponerse en palabras. Se elevará el volumen de las charlas, ya discusiones…

Comenzarán las diferencias y, con ellas, todas las heridas empezarán a sangrar: heridas viejas, heridas nuevas, heridas que calan más profundo con cada reproche. Todo es sacado a la luz, parecería que el sol del verano alumbra más y mejor. “Se sacan los trapitos al sol”, dirían las sabias abuelas.

Otro factor a considerar implica a los hijos cuando, no tan chicos, generan mayor cantidad de tiempo para la pareja. Tiempo que les hará verse en el vacío que sienten aun junto al otro-madre/padre de esos hijos.

Errores de comunicación

- Primer tipo: la comunicación autoritaria. Es una forma de comunicación en la que imponemos nuestro propio criterio a la otra persona.

Es una comunicación basada en normas rígidas y absolutas que tal vez nos fueron inculcadas desde pequeños y que ahora, en la vida adulta, salen a flote como si hubiera que seguirlas por encima de todo. Se acompaña de un tipo de pensamiento rígido y lleva detrás frases compuestas por verbos como “deber” o “tener que”, que implican obligación. En este tipo de comunicación, la acción es algo impuesto y tiene que hacerse por obligación.

- Segundo tipo: la comunicación extremista o dicotómica, tipo “el blanco o el negro”. Es un tipo de comunicación en la que, a la hora de expresar algún defecto o alguna queja, se valoran enormemente los aspectos negativos de la situación y no se tienen en cuenta en ningún momento los positivos.

Por supuesto partimos del hecho de que en un suceso, sea el que sea, por catastrófico que resulte, siempre podremos encontrar algo positivo.

- Tercer tipo: cuando exigimos demasiado. Las personas que utilizan este tipo de comunicación piensan que su punto de vista siempre es el mejor, siempre tienen la razón y la impondrán por encima de todo. Su objetivo a la hora de discutir no va a ser llegar a la resolución de un problema, sino sólo el tener la razón.

Consejos para superar los problemas

En primer lugar: Plantéate por un momento la relación que en estos momentos tienes con tu pareja, y si -en cierto sentido- sabes o sospechas que ésta va mal, plantéate detenidamente aquellos motivos que han provocado que lleguéis a esa situación.

Si en realidad lo quieres de verdad y crees que la relación puede seguir adelante, antes que nada organiza tu cabeza para tener claro qué es lo que sientes y lo que te preocupa (o incluso molesta), y trata de hablarlo detenidamente con tu pareja. “¿Es una cuestión que viene de atrás y puede solucionarse, o simplemente ya no siento lo mismo?“…

Es recomendable tener en cuenta las siguientes pautas:

1-Ajustar vuestras expectativas a la realidad tratando de no idealizar el período vacacional. Para ello cada miembro de la pareja debe revisar sus creencias sobre “unas vacaciones perfectas”, y plantearse si son adecuadas.

2-Cultivar un clima de tolerancia y comprensión. Para ello es necesaria una dosis de flexibilidad, poniendo en práctica la empatía, es decir, intentar ponernos en el lugar del otro. Así mismo, es importante practicar la escucha activa, sorprender al otro con detalles, etc.

3-Buscar momentos para realizar actividades en solitario. No es necesario hacerlo todo en pareja, lo importante es la calidad del tiempo compartido y no la cantidad.

4-Aprovechar las vacaciones para mejorar la comunicación: aprender a expresar sentimientos positivos (“te quiero”, “soy feliz cuando tú…”, etc.), sentimientos negativos (“has gritado al hablarme y eso me ha hecho sentir mal”, por ejemplo), recuperar momentos de complicidad con vuestra pareja (vuestra canción, vuestro restaurante favorito, etc.), no discutir si uno de los dos está alterado y dejarlo para más tarde cuando los ánimos estén más calmados, negociar soluciones intermedias, etc.

5-Interpretar los conflictos vacacionales como una oportunidad para aprender.

6-Al final del verano, recordar también los momentos agradables, no sólo los problemáticos.


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Estudiar en verano

¿Es posible recuperar en verano todo un curso?

Depende de varios factores:

Lo más importante: LA MOTIVACIÓN DEL ALUMNO. Una persona que confía en sus posibilidades es capaz de todo, pero no hay que olvidar que en la elaboración del autoconcepto interviene la confianza que los demás le transmiten a uno…

Por supuesto, esta confianza es posible si el alumno se PERCIBE COMPETENTE. La competencia viene dada, sobre todo, por las capacidades, además de por la experiencia…

A partir de aquí, el NÚMERO DE ASIGNATURAS SUSPENSAS es otro factor a tener en cuenta…

El TRABAJO REALIZADO DURANTE EL CURSO también cuenta. No es lo mismo estudiar por primera vez una asignatura que repasarla…

SABER ESTUDIAR…

Y, desde luego, DECIDIR QUIÉN DIRIGE EL PROCESO puede ser definitivo: una academia, un profesor particular, en solitario, un internado, nosotros…

Bien, pero… ¿Cuáles son los pasos apropiados?

  • Solicitar asesoramiento al tutor:

Es importante que analicemos los resultados del curso y el plan a seguir con su tutor. No olvidemos que quienes le van a examinar en septiembre son los profesores del colegio…

  • Planificar el verano:

Con una buena planificación y organización, el alumno suspenso puede, además de estudiar, disfrutar de tiempo de ocio. Lo primero que debe hacer es marcarse un calendario y un horario, en función de las materias pendientes. Dedicar entre tres y cinco horas diarias a las asignaturas suspensas puede ser suficiente para aprobar en septiembre.

Tras el análisis de los puntos fuertes y débiles, el alumno ha de repasar las principales técnicas y métodos de estudio, así como las estrategias fundamentales para preparar los exámenes.

Si el alumno estudió con sus apuntes y no aprobó, debe plantearse si estaban bien tomados. En verano puede aprovechar para pedir los apuntes a algún compañero que haya superado la asignatura y que, además, pueda ayudarle a organizarse mejor.

·         Estudiar con ayuda

Profesor particular: En materias más prácticas, la ayuda de un experto es casi imprescindible para que el estudiante supere con éxito las pruebas. El profesor particular  resuelve las dudas y dirige el estudio durante el verano, aunque no es la opción más económica. Se puede consultar en los tablones de anuncios de los colegios y facultades o en Internet. También se puede contactar con empresas que facilitan la búsqueda del perfil más adecuado a las necesidades del estudiante.

Academias: imparten cursos especiales que van desde clases específicas de las distintas materias a programas especiales para preparar selectividad en la convocatoria extraordinaria. El estudiante recibe las clases en grupo, son menos personalizadas, pero puede resultar más motivador.

Internados: son otra opción para los alumnos más jóvenes de ESO y Bachillerato. Los internados de verano reúnen el apoyo académico necesario para superar las asignaturas, un horario y una disciplina estricta.

Programas de refuerzo gratuitos: Los programas de refuerzo escolar implantados en varias localidades o comunidades autónomas son, en la mayoría de los casos, gratuitos. Ofrecen a los estudiantes de Secundaria la posibilidad de acudir durante el periodo estival a un instituto para recibir clases de apoyo y participar en jornadas de estudio bajo la supervisión de un tutor. Muchos de los programas de centros abiertos en verano están centrados en actividades lúdicas, pero incluyen sesiones de estudio tuteladas.

·         Utilizar  estrategias y técnicas de estudio

Estudiar, sí, pero estudiar con método. Comprender y asimilar los contenidos de la materia que se tiene que estudiar es esencial para que el tiempo dedicado al estudio se traduzca en aprendizaje, pero, ¿cómo se consigue? Esta misma pregunta se la han formulado a lo largo de los años muchos pedagogos y especialistas en el aprendizaje, llevándoles a desarrollar diversas estrategias, métodos o técnicas que aportan diferentes metodologías de estudio, que correctamente aplicadas pueden facilitar en gran medida el trabajo de los alumnos.

Los pilares en los que se basan las técnicas de estudio para dominar una asignatura son:

Organización, comprensión y memorización.

CONCLUSIÓN:

1.  Recuperar un curso en verano depende de varios factores: nº de asignaturas suspensas, el grado de preparación personal que se tenga para abordar las asignaturas suspensas,… Sin embargo, nunca podemos perder la motivación y la confianza a la hora de afrontar el reto.

2.  Pero, con confianza y motivación no es suficiente, una buena planificación, organización y método de estudio serán las claves fundamentales para el éxito.


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Os ponemos este breve test pero que tiene cierta “enjundia”. Sed sinceros al contestar.

¿Qué clase de suegro/a eres?

Cuando conociste a tu nuera/yerno:
1. Le contaste cómo conociste a tu marido/esposa.
2. Le sonreíste y demostraste cariño.
3. Le consideraste como hijo/a.
4. Le sometiste a un cuestionario exhaustivo.

En cuanto a la relación:
1. Le dices cómo debe comportarse.
2. No te entrometes.
3. Les hablas a los dos.
4. Tratas de ayudarles en todo.

Cuando la pareja va a cenar a tu casa.
1. Te conviertes en el centro de atención.
2. Te encanta que vayan a verte.
3. Siempre estás pendiente de sus gustos.
4. Te molesta que lleguen tarde.

Cuando tu nuera está embarazada:
1. Buscas que elija la mejor maternidad.
2. Le regalas cositas para el bebé.
3. Te ofreces para acompañarla al médico.
4. Le aconsejas cómo debe comportarse.

Cuando te quedas un ratito con él/ella:
1. Hablas de defectos y virtudes de tu hija/o.
2. Buscas que pueda confiar en ti.
3. Hablas sobre sus preocupaciones.
4. Hablas de lo que no te gusta de esa relación.

Te hace un regalo que no te gusta…
1. Le hallas algún defecto y vas a cambiarlo.
2. No crees que te regale algo que no te gusta
3. Preguntas si lo puedes cambiar.
4. Te callas y te quedas con el regalo.

Mayoría de respuestas 1
Eres una suegra/o autoritaria/o. Tienes un gran corazón, buscas ayudar, pero debes comprender que tienen derecho a equivocarse.
Mayoría  2
Eres una suegra/o entrañable.
Mayoría 3
Eres una suegra/o cariñosa/o y por eso seguro que cuentas con el afecto de tu nuera/yerno.
Mayoría 4
Eres una suegra/o entrometida/o, te gusta controlar la vida de tu hijo/a y no has asumido todavía que ya ha crecido y que debe ser él/ella quien decida qué es lo que más le conviene. Dales un respiro, demuéstrales tu confianza en ellos y sabrán agradecértelo.


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Complejos de inferioridad

Estudie la lista de preguntas del test que le ofrecemos. Son bastante sencillas pero nos pueden dar una idea aproximada acerca de cómo somos

Recuerde contar los “síes”:

  1. Acepta sin poner mala cara las disculpas de una persona que le ha pisado o empujado al entrar o salir del autobús, del metro, o de cualquier vehículo o lugar público?
  2. Si su jefe le recrimina un fallo que usted no ha cometido…, ¿le hace ver que el tal fallo no es obra de usted?
  3. ¿Ha llegado a la conclusión de que generalmente las personas que están por encima de usted en diversas actividades son merecedoras de ello?
  4. ¿Considera que usted está donde tiene que estar de acuerdo a sus merecimientos, y que si quiere ascender es usted quien tiene que hacer el mayor esfuerzo?
  5. ¿Tiene conciencia de que los lugares públicos son de todos?
  6. ¿Es de los que cuando llega a una cola se coloca al final de la misma y espera su turno?
  7. ¿Se abstiene de discutir en una cuestión o tema en el que sabe sin lugar a dudas que usted tiene toda la razón…, pero que sus oponentes no se la quieren dar?
  8. En una conversación… ¿acepta las opiniones ajenas contrarias a las suyas, aun cuando sólo sea para reflexionarlas aunque no sean de su agrado?
  9. ¿Es capaz de hacerle ver a otra persona que está equivocada en una cuestión o decisión, sin humillarla, y sin vanagloriarse acto seguido de su intervención esclarecedora?
  10. ¿Acepta con la misma cortesía que una persona que está con usted bastante tiempo, por ejemplo en un viaje, sea charlatana o callada?
  11. Si usted va a comprarse, por ejemplo, un par de zapatos, y cree que el precio es descaradamente abusivo…, ¿protestará de modo serio y razonado ante el dependiente o el propietario de la zapatería?
  12. ¿Es capaz de admitir que una persona que no le cae nada simpática haya hecho algo por lo que merece elogios?
  13. ¿Es usted capaz de conversar con una persona cuya cultura global es superior a la de usted…, y pedirle que le explique algo que usted no ha entendido o no sabe?
  14. ¿Puede admitir que también usted se equivoca y/o que puede decir tonterías en un momento dado?
  15. ¿Muestra tolerancia y comprensión con quienes son tan fanáticos en un tema o actividad que se comportan de modo poco correcto…, pero al mismo tiempo les hace ver la incorrección que han cometido?
  16. ¿Se considera capaz de actuar como juez en cualquier controversia en la que para resolverla se requiera simplemente sentido común?

EVALUACIÓN NUMERO DE “SIES”

0

En el remotísirno supuesto de que usted hubiera contestado a este test con dieciseis noes, su nivel de persona acomplejada es tal que le recomendamos que se tome en serio una revisión muy a fondo de su personalidad y de su relación con su entorno.

0 a 9

Si ha contestado sí menos de diez veces, está usted en un nivel de complejos normal y corriente, es decir, que no ha cultivado como sería conveniente su personalidad. Está claro que si su puntuación es de diez, el problema no es grave; pero si su puntuación se aproxima al cero puede estar seguro de que su nivel de complejos es preocupante.

10 a 15

Si ha contestado sí entre once y quince veces, su nivel de complejos es muy razonable, pero si está más cerca del diez que del quince me permito recomendarle que reconsidere un poco sus respuestas y sus actitudes.

16

Si ha contestado sí a las dieciséis preguntas, le aseguro que celebramos muchísimo tenerlo como internauta, y que nos gustaría ser amigos personales de usted. Bien entendido, usted no va a tener problemas para comprender prácticamente todas las cuestiones destinadas a perfeccionar su personalidad, y, sin duda, sabrá obtener gran provecho de ellas.
Por supuesto, usted, simplemente, no tiene complejos.


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Déjà vu

Déjà vu (en francés, ‘ya visto’) o paramnesia (*) es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac en su libro L’Avenir des sciences psychiques (‘El futuro de las ciencias psíquicas’), basado en un ensayo que escribió mientras estudiaba en la Universidad de Chicago.

Existen tres tipos de déjà vu.

¿Qué tres tipos se conocen?

Déjà véçu (ya vivido’ o ‘ya experimentado’). Cuando la mayoría de la gente habla de déjà vu lo que realmente experimentan es un déjà véçu. Las encuestas han revelado que hasta el 70% de la población ha tenido estas experiencias, normalmente en edades de 15 a 25 años, cuando la mente aún está sujeta a advertir el cambio en el entorno.[] La experiencia suele estar relacionada con un suceso muy banal, pero es tan impactante que se recuerda durante años.

El déjà véçu alude a una experiencia que incluye más que la simple vista, por lo que etiquetarla como déjà vu suele ser inexacto. La sensación incluye una gran cantidad de detalles, percibiéndose que todo es exactamente como fue antes.

Más recientemente, el término déjà véçu ha sido usado para describir sentimientos muy intensos y persistentes de un tipo de déjà vu, que suceden como parte de un desorden de memoria.

Déjà senti ( ‘ya sentido’). A diferencia de la precognición implícita al déjà vécu, el déjà senti es primordial o incluso exclusivamente un suceso mental, carece de aspectos precognitivos y rara vez permanece en la memoria de la persona que lo experimenta. Algunos epilépticos del lóbulo temporal pueden experimentar este fenómeno.

El déjà visité (‘ya visitado’), es una experiencia menos frecuente que implica el extraño conocimiento de un lugar nuevo. Aquí uno puede saber encontrar el camino por una ciudad o lugar nuevo sabiendo al mismo tiempo que no puede ser posible. Se han invocado a los sueños, la reencarnación e incluso el viaje extracorporal como explicaciones a este fenómeno.

¿Qué explicaciones hay al respecto?

Científicas: el déjà vu no es un acto de «precognición» o «profecía» sino más bien una anomalía de la memoria: la impresión de que una experiencia está «siendo recordada».

Se ha encontrado una correlación clínica entre la experiencia de déjà vu y trastornos tales como la esquizofrenia y la ansiedad,[] y la probabilidad de sufrirla se incrementa considerablemente en sujetos que están en tales condiciones.

Sin embargo, la asociación patológica más fuerte del déjà vu es con la epilepsia del lóbulo temporal. Esta correlación ha llevado a algunos investigadores a especular que la experiencia de déjà vu es posiblemente una anomalía neurológica relacionada con descargas eléctricas indebidas en el cerebro. Así como la mayoría de la gente sufre un episodio epiléptico leve (es decir, no patológico) regularmente -por ejemplo, la repentina «sacudida» que ocurre con frecuencia justo antes de caer dormido o sacudida hipnagógica-, se ha conjeturado que una (leve) aberración neurológica similar ocurre en la experiencia de déjà vu, dando como resultado una sensación de memoria errónea.

Se ha informado que ciertas drogas incrementan las posibilidades de experimentar un déjà vu. Algunos fármacos, cuando se combinan, también provocan déjà vu.

Investigación pseudocientífica

Parapsicología

El déjà vu se asocia con la precognición, la clarividencia o las percepciones extrasensoriales y se lo cita frecuentemente como evidencia de aptitudes «psíquicas» en la población en general. Explicaciones no científicas atribuyen la experiencia a la profecía, las visiones (como las recibidas en sueños) o recuerdos de una vida anterior.

Sueños

Sostienen algunos que el déjà vu es la memoria de los sueños. Aunque la mayoría de sueños nunca son recordados, una persona que duerme puede presentar un gran despliegue de actividad en zonas cerebrales relacionadas con el proceso de la memoria de largo plazo

¿Es peligroso?

Los investigadores han descubierto que el déjà vu crónico puede producir depresión, llevando incluso al consumo de anti-psicóticos.  Este tipo de sensaciones, si son frecuentes, suponen una disfunción de la memoria.

CONCLUSIÓN

1. El fenómeno de lo ya visto es un suceso habitual.

2. Sus causas son naturales y parecen estar relacionadas con los mecanismos de la memoria.

3. Cuando la intensidad de estas sensaciones es alta conviene consultar con profesionales de la salud ya que existen riesgos psicológicos.

INTERESANTE TESTIMONIO DE UN OYENTE:

Pues te comento, resulta que estábamos veraneando en un pueblo de la provincia de XXXXXXX llamado XXXXXXXXXX. Tendría yo por entonces unos 5 o 6 años, el caso es que por aquel entonces veraneábamos en un edificio con otro matrimonio amigos de mis padres que también tenían dos hijos de mi misma edad.

Entonces una mañana temprano, sobre las diez y pico salimos de casa para ir hasta el río para hacer un picnic y pescar un poco, el caso es que cuando salíamos por la puerta de la casa, me encontré con una escena que me dejó paralizado y estupefacto. Los coches situados en la misma posición, la gente que circulaba por las aceras era la misma haciendo lo mismo exactamente igual, cuando salieron mis padres y los amigos hicieron cosas que ya sabía que iban a hacer y a decir, me encontré de pronto sumido en una escena que ya había vivido en otra ocasión y que por mi corta edad no comprendía.

Comencé a ponerme nervioso, con la consecuencia de que me comenzaron a entrar, expontáneamente, mareos y sudores, me tuve que pegar a la pared y sujetarme al canalón de la casa porque me iba al suelo. Entonces, de pronto vomité todo el desayuno.

Las sensaciones posteriores fueron tremendas, porque la sensación de nerviosismo y del shock sobre lo que me había pasado, iba remitiendo poco a poco, tardé unos quince minutos o algo más en recuperarme del todo.

Me volvió a suceder unas cuantas veces más desde aquel entonces, pero viendo lo que me había pasado entonces, que me traumatizó por un tiempo, cuando me volvía a ocurrir, trataba de pararlo y despejar de la cabeza la situación, por temor a que me volviera a suceder lo mismo.

Ya últimamente, aunque me pasa muy de cuando en cuando, ya aprendí a dominarlo más o menos y ya no me causa tanto shock, pero entonces, cuando me sucedió esa primera vez, fue un impacto psicológico terrible…, hasta tal punto, que de esas vacaciones, apenas tengo cuatro recuerdos y entre ellos el más potente, con imágenes y todo, totalmente vívidas, es ese el que nunca se me olvidará”

(*) Paramnesia: “Trastorno de la memoria caracterizado porque el sujeto confunde simples representaciones con recuerdos auténticos. Los falsos recuerdos (que el paciente cree verdaderos) sustituyen a los hechos reales que no puede recordar.”

¿Quieres saber más?:

Médicos británicos recrean el deja vu

Los ciegos también experimentan el “Deja vu”

Entendiendo el Deja Vu


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¡Abajo con el Pesimismo !

De esta forma ciertamente irónica nos planteamos el pesimismo en el programa de hoy. Para facilitar una aproximación a este perfil de personalidad os desafiamos con un breve test que puede decir algo sobre vosotros.

No es menos cierto que nuestra actitud sobre el futuro condiciona nuestro presente.

Los muy pesimistas suelen ser personas tristes e incapaces de asumir riesgos.

Contesta sinceramente las siguientes preguntas eligiendo como respuesta un Sí o un No, anótalas en una hoja y luego pasa al final del test para conocer tu perfil. ¿Te atreves?.

1. Cuándo algo te sale mal, ¿sueles pensar que todo se arreglará?

2. ¿Cuando piensas en el futuro te desanimas?

3. ¿Crees que las cosas en tu vida se ponen cada vez más difíciles?

4. ¿Confías en la suerte a la hora de resolver tus problemas?

5. Cuando alguien tarda en llegar, ¿piensas que ha podido ocurrirle alguna desgracia?

6. ¿Te consideras una persona previsora?

7. ¿Te han dicho que eres demasiado confiado(a)?

8. Cuando se toma una decisión en grupo, ¿tú eres quien expone las dificultades?

9. ¿Te gustan los proyectos arriesgados?

10. ¿Piensas que los tiempos pasados fueron mejores?

11. ¿Eres rencoroso(a)?

12. ¿Eres una presona que se agobia en demasia?

13. ¿Siempre tienes un problema que no te permite disfrutar de la vida?

14. ¿Te ha sucedido que ibas confiado(a) a una prueba o examen y a final de cuentas ibas mal preparado(a)?

15. ¿Tienes seguro para tu auto, casa, de vida, de desempleo, plan de pensiones, y todo lo que te pueda proteger?

16. ¿Piensas más en lo que tienes que en lo que te falta?

1. Sí+1 No-1
2. Sí-1 No+1
3. Si-1 No+1
4. Sí+1 No-1
5. Sí-1 No+1
6. Sí-1 No+1
7. Sí-1 No+1
8. Sí-1 No+1
9. Sí+1 No-1
10. Sí-1 No+1
11. Sí-1 No+1
12. Sí-1 No+1
13. Sí-1 No+1
14. Sí+1 No-1
15. Sí-1 No+1
16. Sí+1 No-1

RESULTADOS

Más de 8 puntos: Tu optimismo está al máximo. Es bueno pensar positivo, pero dejas muchas cosas a la suerte y eso te trae descalabros. Te sugerimos ser más realista para acertar más y arriesgar menos.

Entre 0 y 8 puntos: Tu optimismo es equilibrado, parece que tienes claro que es preferible ser optimista a pesimista, siempre que seamos conscientes de la realidad de la vida.

De 0 a -8 puntos: Te inclinas por los pensamientos pesimistas, pero afortunadamente no estás en un caso deprimente. Pero no está de más adoptar una actitud menos preocupada de cara al futuro.

Debajo de -8 puntos: Tu pesimismo no te ayuda en la vida. Deberías ampliar tus puntos de vista para no olvidarte del lado bueno de las cosas. No anticipes desgracias, no te frenes ante los riesgos, porque sólo te sentirás frustrado(a), y se sufre innecesariamente.


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Miente…¡qué algo queda !

Según un grupo de investigación británico, una persona “normal” dice tres mentiras, de media, en una conversación de diez minutos, a las que hay que sumar unas cuantas omisiones, faroles y exageraciones sin más importancia. Eso sí, nuestros interlocutores sólo nos “pillan” en un 54% de las ocasiones.


Las mentiras se pueden volver algo habitual en la vida de las personas, y puede convertirse en un trastorno de la personalidad llamado pseudología fantástica, lo que comúnmente conocemos como mitomanía…

Las razones más comunes por las que alguien miente son las siguientes:

• Para satisfacer su propia vanidad.

• Para obtener cierto absurdo placer a través de invenciones.

• Para demostrar poder o control ante los demás.

• Para dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones.

• Para conseguir estima, atención y afecto de los demás.

• Para así poder compensar su propia inseguridad.

¿Cuándo el uso de la mentira se puede convertir en algo enfermizo?

La forma extrema del engaño se conoce como “pseudología fantástica” o mitomanía, una tendencia a mentir compulsivamente según la cual personas inteligentes, necesitadas de estima, cuentan historias buscando protagonismo y llegan a creérselo.

La mitomanía o pseudología, no aparece en las clasificaciones actuales, debiendo considerarse, por lo tanto, como un síndrome o síntoma dentro de otra entidad nosológica, especialmente en diversos trastornos de la personalidad.

Como cuadros más frecuentes en los que puede aparecer, tenemos los siguientes:

a) Personalidad histriónica.–”:Los relatos tendrían como protagonista (héroe o víctima) al sujeto (masculino o femenino), siendo frecuentes los temas relacionados directamente o indirectamente con la sexualidad, A este tipo de personas K. SCHNEIDER las denomina “necesitadas de estimación”, aunque ahí se podría incluir también otros trastornos de la personalidad de la nosología actual (narcisistas, borderline, etcétera).

b) Personalidades sociopáticas. Los relatos imaginarios tendrían como objetivo aparecer como héroe o víctima, justificar conductas actuales, ocultar un hecho delictivo o, inclusive, cometer un delito, amparándose en un relato falso o en una falsa identidad, siendo difícil distinguir en estos casos entre la mitomanía y la simple mentira o simulación…

c) Personalidad Borderline.-Como una forma de aumentar la autoestima a los propios ojos y a los de los demás, o bien como una gratificación narcisista e idealización del yo. Estos pacientes tienen una fuerte tendencia a actuar sus propias fantasías…

d) Personalidad narcisista.-Suelen tener fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez personal, belleza o amor ideal  que a veces relatan como si fueran hechos reales…

e) Personalidad inmadura.-Aquí la pseudología estaría emparentada (quizá igual que en otros casos, pero de manera más evidente) con la dificultad infantil de distinguir entre fantasía y realidad…

f) Síndrome de Münchausen.-Que en las clasificaciones actuales aparece como “trastorno ficticio” en el que el paciente simula los síntomas de una enfermedad física, provocando múltiples hospitalizaciones, y a veces intervenciones quirúrgicas…

¿Hay Tratamiento?

Lo mejor: prevenir, porque el ejemplo empieza en casa…

La mitomanía no es una enfermedad hereditaria, pero sí se puede aprender.

Conviene diferenciar la mentira de la fabulación. De 5 a 6 años, inventan historias pero no diferencian entre verdades y mentiras. Luego, son conscientes de que mienten, y ahí entran en juego diferentes tipos de mentira.

La primera es aquella ligada a la fantasía, por ejemplo, cuando dicen que hay monstruos en el cuarto. Esto es una parte normal del desarrollo.

El segundo grupo de mentiras se llaman compensatorias. Representan un problema emocional, una carencia afectiva. Las usa un niño al que le falta algo y lo compensa con mentiras, por ejemplo al que le falta el papá inventa que fue con él al parque.

El tercer grupo son las utilitarias, aquellas que buscan una utilidad. Se pueden dividir en dos: una en la que el niño miente para evitar un castigo; y la segunda en la que el niño miente como una forma de no asumir sus responsabilidades echándoles la culpa a otros.

Para evitar que un niño aprenda a decir mentiras sus padres deben inculcarle valores, responsabilidad e integridad. Debe vivir en un hogar donde reine la honestidad y el buen ejemplo, porque de nada sirve enseñarles a no mentir si es lo que los padres hacen a diario.

A quienes viven con un mentiroso compulsivo, los expertos les recomiendan confrontarlo y cerrarle el paso para evitar que esa mitomanía crezca como una bola de nieve.

Hay que llevarlo a un principio de realidad en el que se dé cuenta de que no puede fantasear, porque el choque con la verdad es duro. Por encima de cualquier cosa, no se le debe seguir la cuerda.

No es fácil que los mitómanos reconozcan su condición, pero una vez se da ese paso es posible ayudarles con terapias para descubrir lo que les sucede.


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Experiencias cercanas a la Muerte

¿Qué son las ECM?

Las experiencias cercanas a la muerte o ECM son  percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. Hay numerosos testimonios, sobre todo desde el desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca.

¿Cuál es su incidencia?

Según algunas estadísticas, podrían suceder aproximadamente a una de cada cinco personas que superan una muerte clínica.

¿Porqué suceden las ECM?

Existen diversas hipótesis entre las que conviene destacar:

Hipótesis

Espiritual

Aquellos que son creyentes en alguna religión o ideología han visto en las ECM una prueba de que la mente o el alma se separa del cuerpo físico que actúa como soporte material del mismo para dirigirse a “otro sistio”. Curiosamente los “no-creyentes” sufren las ECM con igual frecuencia que las personas impregnadas de sentimientos religiosos.

En la práctica se ha realizado experimentos, particularmente con la fase de estar “fuera del cuerpo” (OBE: out-of-body experience) como poner en el techo de la sala donde se encontraba el moribundo dibujos fuera del alcance de su vista con objeto de poder apreciar si durante dicha “salida” era capaz de verlos. Los resultado, desgraciadamente, no han sido satisfactorios.

Psiquiátrica-psicológica

Algunos psiquiatras han sugerido que las ECM son una forma de despersonalización, de disociación, que actúa como defensa ante la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro.

Disociación: “respuesta adaptativa a un trauma físico o emocional intolerable” La disociación es la capacidad de abstraerse de la realidad. Este tipo de respuesta aparece en algunas víctimas de trauma (secuestros, violaciones…) que, inconscientemente, intentan evitar esta realidad desagradable con fantasías más apacibles.

Es importante señalar, de todas formas, que las ECM y la disociación, no se trata del mismo tipo de fenómeno, ya que las ECM son percibidas como completamente reales, al contrario que la despersonalización típica. Así mismo, las ECM se diferencian de la despersonalización en que lo alterado no es el sentido de la identidad propia (la “yo-idad”), sino la asociación de esta identidad con las sensaciones corporales.

Fisiológica

Hace ya muchos años se estableció la hipótesis de la anoxia (falta de oxígeno, particularmente a nivel cerebral). Esta analogía se dedujo por las similaridades entre las ECM y las G-LOC (Gravity-induced Loss Of Consciousness): cuando un piloto de avión de caza  tira fuertemente de los mandos para ascender, la fuerza centrífuga les empuja contra el asiento con una magnitud que es varias veces la de la gravedad, por lo que la sangre se les baja a los pies. Así, el cerebro se queda sin oxígeno y se produce lo que se llama un black-out: va desapareciendo la visión periférica, cerrándose el campo visual en un túnel hasta que, por fin, se pierde el conocimiento.

Dado que la zona de máxima visión es la parte central de la retina, el campo visual se reduce “formando” un túnel de luz. Esto podría explicar tan solo la sensación de reducción de la luz.

En cualquier caso, de momento podemos explicar la visión de túnel, pero no otros fenómenos como las visiones divinas y los flashbacks de memoria. En este sentido, ciertos trastornos epileptiformes del lóbulo temporal se han asociado con la aparición de sentimientos místicos, los mismos que en la ECM. Y esta región cerebral es especialmente sensible a la anoxia que ocurre en una situación de hipoperfusión, lo cual apoyaría la teoría.

Respecto a las sensaciones de bienestar y paz, se ha especulado con la secreción endógena de endorfinas. Esto concordaría con el hecho de que aquellas personas en las que se ha empleado naloxona (un antagonista de endorfinas) durante la reanimación reportan ECM’s más bien desagradables.

Y, por último, algunos investigadores han relacionado las ECM con la secreción de serotonina, que explicaría las alucinaciones místicas. Otros, por su parte han dicho que podía tratarse de un trastorno disociativo análogo al producido por la ketamina, pasando por alto que las alucinaciones de ésta tienden a ser terroríficas e irreales.

En cualquier caso, de todas las explicaciones proporcionadas sobre una base fisiológica, no todas parecen plausibles, y, de las verosímiles, ninguna cubre todos los sucesos que ocurren en una ECM. Asimismo, también hay descritas ECM’s en ausencia de daño físico, donde la relevancia de estos mecanismos fisiológicos quedaría muy en entredicho.

Los pacientes que han asegurado vivir este tipo de fenómenos coinciden en un patrón general, aunque no todos atraviesan todas estas fases:

  1. El paciente se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba, e incluso oye la declaración de su propio fallecimiento.
  2. Después, siente que se eleva y que atraviesa un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, y con una relativa rapidez.
  3. Ve aparecer una figura al final del túnel
  4. El paciente pasa a ser espectador, no siente dolor ni molestias: sólo percibe una paz interior.
  5. Algunas personas, sin embargo, aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá.
  6. Familiares o amigos difuntos van a su encuentro.
  7. Aparece una presencia o voz que se define en función de las creencias religiosas del paciente (puede tratarse de Jesucristo, de un ángel, etc.), y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocer todo sobre el moribundo.
  8. Se presenta una visión global pero íntegra de lo vivido, como si viese “su película”.
  9. El sujeto se ve delante de un obstáculo: una puerta o un muro y toma conciencia de que aún no ha muerto, y aunque sigue sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta, y también eso le indican sus acompañantes, de que debe volver.

¿Qué hacer si uno mismo o alguien cercano ha tenido una ECM?

1-      En primer lugar la aceptación de dicha experiencia. Muchas personas lo ocultan de una manera vergonzosa. La familia debe saber escuchar la realidad de un fenómeno que, hoy por hoy, tiene difícil explicación.

2-        En sí mismas, las ECM suelen ser reconfortantes pero es positivo hablar sobre ellas con terceras personas para aclarar conceptos. Si se es creyente, un sacerdote puede dar buena cuenta de las ECM.

3-        Si, además, ha ocasionado algún desajuste psicológico una visita al psicólogo podría ser aconsejable.

Si quieres saber más puedes ir a “Proyecto túnel” o bien agregarte a su autor en:


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Etimológicamente la palabra dislexia quiere decir dificultades de lenguaje; se refiere a problemas de lectura o trastorno en la adquisición de la lectura. Una definición sencilla de la dislexia puede ser la de un problema en el aprendizaje de la lectura que presentan niños cuyo cociente intelectual es normal y no aparecen otros problemas físicos o psicológicos que puedan explicar  dichas dificultades.

Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la lectura, la escritura y el deletreo están muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y de su edad cronológica. Es un problema de índole cognitivo, que afecta a aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la modalidad escrita, particularmente, el paso de la codificación visual a la verbal, la memoria a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación.

¿Cuáles son sus síntomas?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo que los síntomas cambian a medida que el niño crece o evoluciona. Desde la etapa preescolar es posible apreciar pequeños detalles que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 y los 11 años los síntomas son más evidentes o, al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje.

Para que un niño sea disléxico no hace falta que presente todas los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por presentar sólo alguno de ellos:

  1. Preescolares (niños de 3 a 5 años):
    • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar las palabras.
    • Torpeza al correr y saltar.
    • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas.
    • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
    • Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cremallera.
    • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
    • Falta de control y manejo del lápiz y de las tijeras.
    • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.
  2. Escolares (niños de 6 a 11 años):
    • Invierte letras, números y palabras.
    • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
    • Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
    • Dificultad para conectar letras y sonidos y en descifrar palabras aprendidas.
    • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
    • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
    • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
    • No agarra bien el lápiz.
    • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
    • No completa una serie de instrucciones verbales.
    • Su comprensión lectora es pobre. Es lento para recordar información.
    • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber hora, día, mes y año.
    • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
    • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o para resolver problemas.
  3. De 12 años en adelante:
    • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
    • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
    • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
    • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo, y sus pensamientos al escribir o al hablar.
    • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
    • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
    • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
    • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas y se bloquea emocionalmente.

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¿Controladores?, No gracias

Hay cinco tipos de control de las personas. Resuelva este cuestionario para averiguar qué tipo de controlador de usted – o alguien que usted conoce – ya puede ser la mejor manera de comenzar un tratamiento para modificar favorablemente su conducta.


Responda cada una de las siguientes preguntas “Sí”, “La mayoría de las veces”, “De vez en cuando” o “nunca”.

1. ¿Ha amenazado a otros ya sea abiertamente o en secreto, si usted no se sale con la suya?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

2. ¿Ha hecho algo malo a alguien, ya sea directamente o indirectamente después de recordar cómo esta persona supuestamente le maltrató en el pasado?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

3. ¿Alguna vez ha sentido rencor y se ha propuesto “devolvérsela” en un futuro?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

4. ¿Alguna vez ha intentado tomar el control de una discusión o una relación mediante el uso de su carisma o poder de persuasión?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

5. ¿Alguna vez ha utilizado técnicas o políticas personales para evitar asumir una decisión de grupo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

6. ¿Ha fallado o evitado deliberadamente un reto u obligación (laboral, personal)  para conseguir que alguien lo haga por ti?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

7. ¿Has dejado que una persona determinada realizase una tarea solo porque era positiva para su ego o autoestima?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

8. ¿Alguna vez ha halagado a alguien simplemente para conseguir que hagan algo que realmente era de su responsabilidad?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

9. ¿Ha tomado el liderazgo en hacer una tarea sólo porque usted se cree capaz de hacerlo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

10. ¿Alguna vez se ha vuelto hostil o agresivo con otra persona porque usted no está de acuerdo con su método o metas?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

11. ¿Alguna vez ha sacado partido –conscientemente – a su atractivo sexual para obtener beneficios?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

12. Cuando trabaja con otra persona en algún proyecto, ¿se centra en el objetivo del proyecto, más que en la felicidad de la otra persona?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

13. ¿Trabaja más eficazmente en un equipo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

14. Cuando tiene éxito en un proyecto de grupo, ¿Le gusta compartir el crédito?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

TIPOLOGIA DE CONTROLADORES

La venganza, El vengativo
Este tipo de controlador puede castigar a alguien por no comportarse de la manera que él o ella quiere. El rencor rige su vida y con frecuencia proferirá amenazas para lograr sus objetivos.

En las preguntas 1 a la 3: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Llamar la atención
Este tipo de controlador tiene como prioridad llamar la atención. Él o ella a través de control de las emociones de los demás, como la simpatía o por presumir.

En las preguntas 4 a la 5: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Incompetencia, El/la incompetente

Este tipo de controlador tiende a correr y escapar de las situaciones. El/la controlador/a están dispuestos a aparecer como débiles y huir dejando que otra persona complete la tarea o trabajo original.

En las preguntas 6 a la 8: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Lucha por el poder, agresivo

Este tipo de controladores/as demanda, verbaliza y en ocasiones actuar para controlar una situación. Esta persona usa el poder de la persuasión y, a veces la fuerza para controlar una situación.

En las preguntas 9 a la 11: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

La cooperación, la Cooperativa

Este es el único tipo de control sano. Esta persona sabe compartir el poder y negocia con su equipo o con la pareja para hacer el trabajo. Él o ella se centran en los objetivos más que en el control de los demás.

En las preguntas 12 a la 14: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica


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