Este miércoles vamos a tratar el tema de la (supuesta) autoridad de los padres sobre los hijos. Todo ello a raíz de la noticia que salpicó nuestra actualidad en el que un padre ha salido “absuelto” del “delito” (si, mucho “entrecomillado”) de abducir a su hija ebria de un “botellón”. La chica en cuestión no tuvo otra idea que denunciar a su padre y el fiscal, como no, pedir 8 meses de prisión y una orden de alejamiento del progenitor. Mucho nos tememos que otra tercera persona estuvo involucrada en este sainete que podría salir beneficiada de, por ejemplo, el derecho a visitas de fines de semana. En cualquier caso, algo obvio ha ocurrido: una menor, acompañada o nó, acudió a la comisaria y puso una denuncia que, escandalosamente, fue admitida a trámite en este país en el que algunos – que no todos – parecen haber perdido el sentido común. Como decía alguien en un foro que acabo de ver: “ojalá obligasen a la chica en cuestión a vivir unas cuantas semanas con el fiscal”.

Para ilustrar estas líneas nada más fresco que unas declaraciones que deberían pasar al consciente colectivo de este país del Juez Calayatud de Granada.

Imagen de previsualización de YouTube

 Powered by Max Banner Ads