Archivo para el mes Febrero, 2010

¿Controladores?, No gracias

Hay cinco tipos de control de las personas. Resuelva este cuestionario para averiguar qué tipo de controlador de usted – o alguien que usted conoce – ya puede ser la mejor manera de comenzar un tratamiento para modificar favorablemente su conducta.


Responda cada una de las siguientes preguntas “Sí”, “La mayoría de las veces”, “De vez en cuando” o “nunca”.

1. ¿Ha amenazado a otros ya sea abiertamente o en secreto, si usted no se sale con la suya?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

2. ¿Ha hecho algo malo a alguien, ya sea directamente o indirectamente después de recordar cómo esta persona supuestamente le maltrató en el pasado?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

3. ¿Alguna vez ha sentido rencor y se ha propuesto “devolvérsela” en un futuro?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

4. ¿Alguna vez ha intentado tomar el control de una discusión o una relación mediante el uso de su carisma o poder de persuasión?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

5. ¿Alguna vez ha utilizado técnicas o políticas personales para evitar asumir una decisión de grupo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

6. ¿Ha fallado o evitado deliberadamente un reto u obligación (laboral, personal)  para conseguir que alguien lo haga por ti?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

7. ¿Has dejado que una persona determinada realizase una tarea solo porque era positiva para su ego o autoestima?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

8. ¿Alguna vez ha halagado a alguien simplemente para conseguir que hagan algo que realmente era de su responsabilidad?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

9. ¿Ha tomado el liderazgo en hacer una tarea sólo porque usted se cree capaz de hacerlo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

10. ¿Alguna vez se ha vuelto hostil o agresivo con otra persona porque usted no está de acuerdo con su método o metas?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

11. ¿Alguna vez ha sacado partido –conscientemente – a su atractivo sexual para obtener beneficios?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

12. Cuando trabaja con otra persona en algún proyecto, ¿se centra en el objetivo del proyecto, más que en la felicidad de la otra persona?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

13. ¿Trabaja más eficazmente en un equipo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

14. Cuando tiene éxito en un proyecto de grupo, ¿Le gusta compartir el crédito?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

TIPOLOGIA DE CONTROLADORES

La venganza, El vengativo
Este tipo de controlador puede castigar a alguien por no comportarse de la manera que él o ella quiere. El rencor rige su vida y con frecuencia proferirá amenazas para lograr sus objetivos.

En las preguntas 1 a la 3: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Llamar la atención
Este tipo de controlador tiene como prioridad llamar la atención. Él o ella a través de control de las emociones de los demás, como la simpatía o por presumir.

En las preguntas 4 a la 5: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Incompetencia, El/la incompetente

Este tipo de controlador tiende a correr y escapar de las situaciones. El/la controlador/a están dispuestos a aparecer como débiles y huir dejando que otra persona complete la tarea o trabajo original.

En las preguntas 6 a la 8: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Lucha por el poder, agresivo

Este tipo de controladores/as demanda, verbaliza y en ocasiones actuar para controlar una situación. Esta persona usa el poder de la persuasión y, a veces la fuerza para controlar una situación.

En las preguntas 9 a la 11: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

La cooperación, la Cooperativa

Este es el único tipo de control sano. Esta persona sabe compartir el poder y negocia con su equipo o con la pareja para hacer el trabajo. Él o ella se centran en los objetivos más que en el control de los demás.

En las preguntas 12 a la 14: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica


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¿Qué es la hipocondria?

Una excesiva preocupación por la enfermedad, por los síntomas a padecerla, “enfermos imaginarios”, miedo a la muerte, etc.  Hay muchas formas de referirse a una conocida obsesión que experimentan algunas personas: la hipocondría.

¿Cuáles son las causas de la hipocondría?
Entre los factores que facilitan el inicio de los cuadros de hipocondría, suelen citarse los siguientes:

1)Experiencias previas con efectos sensibilizadores(p.ej. conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco…) y factores de aprendizaje en relación al propio cuerpo (fundamentalmente costumbres sociales en la expresión emocional de la enfermedad y las reacciones a ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes).

2) Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad. Además de una atención selectiva a aspectos negativos y tendencia a confirmar estas creencias erróneas.

3) La presencia de un incidente crítico externo (muerte de un familiar, información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer) o interno (estado de ánimo negativo) suele activar estas creencias y comportamientos arriba señalados, desencadenándose así los componentes característicos de la hipocondría.

Test hipocondría

Conteste con la mayor sinceridad a las cuestiones planteadas. Si contesta afirmativamente cuente 1 punto.

1-      Noto constantemente una preocupación por mi cuerpo o por padecer diferentes enfermedades.

2-      He notado, en ocasiones, que sobrevaloro algunos síntomas que presento. Luego me doy cuenta que no era “nada”.

3-      Me descubro pendiente de mis latidos cardiacos: valoro su frecuencia o intensidad.

4-      Arropo excesivamente a mis hijos, hasta el punto que se quejan de tener calor con mucha frecuencia.

5-      Doy demasiada importancia a los aspectos “negativos” de la vida. Los “positivos” me parecen escasos.

6-      Las noticias sobre salud en los medios de comunicación me producen una extraña combinación de interés y ansiedad.

7-      Unos de mis temas favoritos: la salud.

8-      En ocasiones me he palpado tanto los ganglios (de cualquier parte del cuerpo) que me han llegado a doler.

9-      Cuando pienso en mi salud me cambia el estado de ánimo.

10-  En alguna ocasión he ido tantas veces al médico que él se ha acabado enfadando.

11-  Estoy de baja con mucha frecuencia casi siempre con diagnósticos distintos.

12-  Alguno de mis padres (padre o madre) le daba mucha importancia a la salud

Resultados:

1-3 puntos: Muestra cierto interés mórbido por su salud. No llega a ser hipocondríaco pero, seguramente, esta preocupación no le deja disfrutar de la vida y de la salud que tiene. Reflexione sobre ello.

4-7 puntos: Es un estado que ya demuestra excesiva preocupación por su salud que, probablemente, no está justificado. Una reorientación de sus temores por parte de un profesional le haría ganar en salud mental

8-12 puntos: Tal preocupación polariza de tal manera su vida que le inhabilita para hacer una vida normal. Busque ayuda profesional de manera urgente.


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¿Cómo se detecta a la persona victimista?

Para detectar a la persona victimista hay que estar atento a su discurso:

  • Si sólo son malos los demás y ella siempre es inocente, piensa que la realidad nunca es así y que no quiere responsabilizarse de su parte.
  • Si tratas de darle soluciones y no le vale ninguna, sospecha: seguramente prefiere quejarse antes que hallar una solución.
  • Si te sientes exigido a atenderla y eres su único recurso.
  • Cuando sus comentarios van dirigidos a “explicarte” que todo depende de lo que hagas sin que ella tenga que hacer nada.
  • Cuando sientas que su discurso victimista  no te conmueve sino que te irrita, seguramente es fingido.

victimismo

Características del victimista

Pretende llamar la atención. Busca protagonismo y quiere ser el centro de atención, transmitiendo pena y forzando la compasión de los demás, a través de lamentos y quejas. Al victimista le gusta mostrarse como una persona a quien le suceden muchas desgracias e injusticias.

- Exagera lo negativo. Cualquier acontecimiento negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforma la realidad, sobredimensionando lo negativo y llegando a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese acontecimiento o hecho negativo.

- Suele pensar mal de los demás. Con frecuencia considera que están confabulando contra él. Cualquier mínima ofensa la exagera para mostrar que se siente discriminado con el fin de demostrar que están contra él.

- Desea sentirse protegido por quienes le rodean. Para lograrlo se muestra débil y desamparado, haciéndoles sentir mal si no consigue su apoyo y protección.

- Se puede convertir en un lastre para aquellas personas que tienen que soportar constantemente sus lamentos y desgracias.

- Hacen del sufrimiento su forma de vida, hasta el punto de que se llegan a convertirse en víctimas de sí mismos.

- Se presentan ante los demás como una víctima. Buscan dar pena, suscitar compasión y que todos reconozcan que es una persona perseguida por la mala suerte, tanto en el amor como en el trabajo o con la familia o los amigos.

- Suele atacar y criticar a quienes no le dan la razón o no son cómo él desearía que fuesen.

¿Por qué se comportan así?

Deformación de la realidad

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que la culpa en todo caso es del entorno o los demás.

El sujeto muestra un pesimismo exacerbado frente a la realidad que le rodea, sobredimensionando lo negativo, recelando de lo que surge a su alrededor y presumiendo mala fe. De esta actitud surge un morboso afán por descubrir agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de achacar a instancias exteriores una supuesta actitud perversa y agresiva que representa todo lo malo que le sucede. De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con  crispación ante la más mínima crítica, elevada inmediatamente a la consideración de grave ofensa.

Consuelo en el lamento

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no merece sentirse culpable.

El sujeto encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta  cultura de la queja en realidad es una forma llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la  compasión de los que le rodean. De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.

Incapacidad de autocrítica

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace.

El sujeto victimista es incapaz de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. A lo sumo será capaz de aceptarla cuando provenga de alguien que le resulte afín. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos. Para las personas que caen en esta actitud, todo lo que les hacen a ellos es intolerable, mientras que sus propios errores o defectos son sólo simples futilezas sin importancia que sería una falta de tacto señalar.


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