¿Realmente, durante el periodo de vacaciones aumenta el riesgo de la ruptura de pareja?

Con la llegada del verano y las vacaciones, el estrés diario que nos tenía sumidos en un vendaval de inquietud y ansiedad, se ha convertido en relax y relajación, de tal forma que es ahora cuando sí podemos prestar atención a nuestro yo interior; o, lo que es lo mismo, a nuestros problemas interiores.

¿Qué es lo que puede provocar la ruptura?

Al alterarse la rutina que una pareja sostiene durante el año, ha de surgir todo aquello que, justamente con esa rutina, se han encargado de ocultar. Se les impone una realidad que deben pensar-reflexionar cada uno de ellos pero también entre ellos: ¿qué los une verdaderamente?
He aquí donde surgirá la angustia que reavivará antiguos fantasmas, temas pendientes, recuerdos de malos momentos… Todo comenzará así a ser dicho, a ponerse en palabras. Se elevará el volumen de las charlas, ya discusiones…

Comenzarán las diferencias y, con ellas, todas las heridas empezarán a sangrar: heridas viejas, heridas nuevas, heridas que calan más profundo con cada reproche. Todo es sacado a la luz, parecería que el sol del verano alumbra más y mejor. “Se sacan los trapitos al sol”, dirían las sabias abuelas.

Otro factor a considerar implica a los hijos cuando, no tan chicos, generan mayor cantidad de tiempo para la pareja. Tiempo que les hará verse en el vacío que sienten aun junto al otro-madre/padre de esos hijos.

Errores de comunicación

- Primer tipo: la comunicación autoritaria. Es una forma de comunicación en la que imponemos nuestro propio criterio a la otra persona.

Es una comunicación basada en normas rígidas y absolutas que tal vez nos fueron inculcadas desde pequeños y que ahora, en la vida adulta, salen a flote como si hubiera que seguirlas por encima de todo. Se acompaña de un tipo de pensamiento rígido y lleva detrás frases compuestas por verbos como “deber” o “tener que”, que implican obligación. En este tipo de comunicación, la acción es algo impuesto y tiene que hacerse por obligación.

- Segundo tipo: la comunicación extremista o dicotómica, tipo “el blanco o el negro”. Es un tipo de comunicación en la que, a la hora de expresar algún defecto o alguna queja, se valoran enormemente los aspectos negativos de la situación y no se tienen en cuenta en ningún momento los positivos.

Por supuesto partimos del hecho de que en un suceso, sea el que sea, por catastrófico que resulte, siempre podremos encontrar algo positivo.

- Tercer tipo: cuando exigimos demasiado. Las personas que utilizan este tipo de comunicación piensan que su punto de vista siempre es el mejor, siempre tienen la razón y la impondrán por encima de todo. Su objetivo a la hora de discutir no va a ser llegar a la resolución de un problema, sino sólo el tener la razón.

Consejos para superar los problemas

En primer lugar: Plantéate por un momento la relación que en estos momentos tienes con tu pareja, y si -en cierto sentido- sabes o sospechas que ésta va mal, plantéate detenidamente aquellos motivos que han provocado que lleguéis a esa situación.

Si en realidad lo quieres de verdad y crees que la relación puede seguir adelante, antes que nada organiza tu cabeza para tener claro qué es lo que sientes y lo que te preocupa (o incluso molesta), y trata de hablarlo detenidamente con tu pareja. “¿Es una cuestión que viene de atrás y puede solucionarse, o simplemente ya no siento lo mismo?“…

Es recomendable tener en cuenta las siguientes pautas:

1-Ajustar vuestras expectativas a la realidad tratando de no idealizar el período vacacional. Para ello cada miembro de la pareja debe revisar sus creencias sobre “unas vacaciones perfectas”, y plantearse si son adecuadas.

2-Cultivar un clima de tolerancia y comprensión. Para ello es necesaria una dosis de flexibilidad, poniendo en práctica la empatía, es decir, intentar ponernos en el lugar del otro. Así mismo, es importante practicar la escucha activa, sorprender al otro con detalles, etc.

3-Buscar momentos para realizar actividades en solitario. No es necesario hacerlo todo en pareja, lo importante es la calidad del tiempo compartido y no la cantidad.

4-Aprovechar las vacaciones para mejorar la comunicación: aprender a expresar sentimientos positivos (“te quiero”, “soy feliz cuando tú…”, etc.), sentimientos negativos (“has gritado al hablarme y eso me ha hecho sentir mal”, por ejemplo), recuperar momentos de complicidad con vuestra pareja (vuestra canción, vuestro restaurante favorito, etc.), no discutir si uno de los dos está alterado y dejarlo para más tarde cuando los ánimos estén más calmados, negociar soluciones intermedias, etc.

5-Interpretar los conflictos vacacionales como una oportunidad para aprender.

6-Al final del verano, recordar también los momentos agradables, no sólo los problemáticos.


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