“Con lo que yo te quiero, y mira como me lo pagas”: El victimismo
Escrito por adminFeb 3
¿Cómo se detecta a la persona victimista?
Para detectar a la persona victimista hay que estar atento a su discurso:
- Si sólo son malos los demás y ella siempre es inocente, piensa que la realidad nunca es así y que no quiere responsabilizarse de su parte.
- Si tratas de darle soluciones y no le vale ninguna, sospecha: seguramente prefiere quejarse antes que hallar una solución.
- Si te sientes exigido a atenderla y eres su único recurso.
- Cuando sus comentarios van dirigidos a “explicarte” que todo depende de lo que hagas sin que ella tenga que hacer nada.
- Cuando sientas que su discurso victimista no te conmueve sino que te irrita, seguramente es fingido.

Características del victimista
Pretende llamar la atención. Busca protagonismo y quiere ser el centro de atención, transmitiendo pena y forzando la compasión de los demás, a través de lamentos y quejas. Al victimista le gusta mostrarse como una persona a quien le suceden muchas desgracias e injusticias.
- Exagera lo negativo. Cualquier acontecimiento negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforma la realidad, sobredimensionando lo negativo y llegando a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese acontecimiento o hecho negativo.
- Suele pensar mal de los demás. Con frecuencia considera que están confabulando contra él. Cualquier mínima ofensa la exagera para mostrar que se siente discriminado con el fin de demostrar que están contra él.
- Desea sentirse protegido por quienes le rodean. Para lograrlo se muestra débil y desamparado, haciéndoles sentir mal si no consigue su apoyo y protección.
- Se puede convertir en un lastre para aquellas personas que tienen que soportar constantemente sus lamentos y desgracias.
- Hacen del sufrimiento su forma de vida, hasta el punto de que se llegan a convertirse en víctimas de sí mismos.
- Se presentan ante los demás como una víctima. Buscan dar pena, suscitar compasión y que todos reconozcan que es una persona perseguida por la mala suerte, tanto en el amor como en el trabajo o con la familia o los amigos.
- Suele atacar y criticar a quienes no le dan la razón o no son cómo él desearía que fuesen.
¿Por qué se comportan así?
Deformación de la realidad
El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que la culpa en todo caso es del entorno o los demás.
El sujeto muestra un pesimismo exacerbado frente a la realidad que le rodea, sobredimensionando lo negativo, recelando de lo que surge a su alrededor y presumiendo mala fe. De esta actitud surge un morboso afán por descubrir agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de achacar a instancias exteriores una supuesta actitud perversa y agresiva que representa todo lo malo que le sucede. De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispación ante la más mínima crítica, elevada inmediatamente a la consideración de grave ofensa.
Consuelo en el lamento
El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no merece sentirse culpable.
El sujeto encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta cultura de la queja en realidad es una forma llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de los que le rodean. De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.
Incapacidad de autocrítica
El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace.
El sujeto victimista es incapaz de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. A lo sumo será capaz de aceptarla cuando provenga de alguien que le resulte afín. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos. Para las personas que caen en esta actitud, todo lo que les hacen a ellos es intolerable, mientras que sus propios errores o defectos son sólo simples futilezas sin importancia que sería una falta de tacto señalar.


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