¿Controladores?, No gracias

Hay cinco tipos de control de las personas. Resuelva este cuestionario para averiguar qué tipo de controlador de usted – o alguien que usted conoce – ya puede ser la mejor manera de comenzar un tratamiento para modificar favorablemente su conducta.


Responda cada una de las siguientes preguntas “Sí”, “La mayoría de las veces”, “De vez en cuando” o “nunca”.

1. ¿Ha amenazado a otros ya sea abiertamente o en secreto, si usted no se sale con la suya?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

2. ¿Ha hecho algo malo a alguien, ya sea directamente o indirectamente después de recordar cómo esta persona supuestamente le maltrató en el pasado?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

3. ¿Alguna vez ha sentido rencor y se ha propuesto “devolvérsela” en un futuro?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

4. ¿Alguna vez ha intentado tomar el control de una discusión o una relación mediante el uso de su carisma o poder de persuasión?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

5. ¿Alguna vez ha utilizado técnicas o políticas personales para evitar asumir una decisión de grupo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

6. ¿Ha fallado o evitado deliberadamente un reto u obligación (laboral, personal)  para conseguir que alguien lo haga por ti?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

7. ¿Has dejado que una persona determinada realizase una tarea solo porque era positiva para su ego o autoestima?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

8. ¿Alguna vez ha halagado a alguien simplemente para conseguir que hagan algo que realmente era de su responsabilidad?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

9. ¿Ha tomado el liderazgo en hacer una tarea sólo porque usted se cree capaz de hacerlo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

10. ¿Alguna vez se ha vuelto hostil o agresivo con otra persona porque usted no está de acuerdo con su método o metas?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

11. ¿Alguna vez ha sacado partido –conscientemente – a su atractivo sexual para obtener beneficios?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

12. Cuando trabaja con otra persona en algún proyecto, ¿se centra en el objetivo del proyecto, más que en la felicidad de la otra persona?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

13. ¿Trabaja más eficazmente en un equipo?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

14. Cuando tiene éxito en un proyecto de grupo, ¿Le gusta compartir el crédito?

Sí. La mayoría de las veces, Ocasionalmente, Nunca

TIPOLOGIA DE CONTROLADORES

La venganza, El vengativo
Este tipo de controlador puede castigar a alguien por no comportarse de la manera que él o ella quiere. El rencor rige su vida y con frecuencia proferirá amenazas para lograr sus objetivos.

En las preguntas 1 a la 3: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Llamar la atención
Este tipo de controlador tiene como prioridad llamar la atención. Él o ella a través de control de las emociones de los demás, como la simpatía o por presumir.

En las preguntas 4 a la 5: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Incompetencia, El/la incompetente

Este tipo de controlador tiende a correr y escapar de las situaciones. El/la controlador/a están dispuestos a aparecer como débiles y huir dejando que otra persona complete la tarea o trabajo original.

En las preguntas 6 a la 8: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

Lucha por el poder, agresivo

Este tipo de controladores/as demanda, verbaliza y en ocasiones actuar para controlar una situación. Esta persona usa el poder de la persuasión y, a veces la fuerza para controlar una situación.

En las preguntas 9 a la 11: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica

La cooperación, la Cooperativa

Este es el único tipo de control sano. Esta persona sabe compartir el poder y negocia con su equipo o con la pareja para hacer el trabajo. Él o ella se centran en los objetivos más que en el control de los demás.

En las preguntas 12 a la 14: dese 3 puntos por cada “Sí”, 2 puntos por cada “La mayoría de las veces”, y 1 punto por “ocasionalmente”  y compare sus resultados:

6 a 9 puntos. Un uso importante de esta táctica
5 a 8 puntos. Uso ocasional de esta táctica

2 a 4 puntos Uso escaso de esta táctica

0 a 1 puntos Nulo uso de esta táctica


 Powered by Max Banner Ads 

¿Qué es la hipocondria?

Una excesiva preocupación por la enfermedad, por los síntomas a padecerla, “enfermos imaginarios”, miedo a la muerte, etc.  Hay muchas formas de referirse a una conocida obsesión que experimentan algunas personas: la hipocondría.

¿Cuáles son las causas de la hipocondría?
Entre los factores que facilitan el inicio de los cuadros de hipocondría, suelen citarse los siguientes:

1)Experiencias previas con efectos sensibilizadores(p.ej. conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco…) y factores de aprendizaje en relación al propio cuerpo (fundamentalmente costumbres sociales en la expresión emocional de la enfermedad y las reacciones a ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes).

2) Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad. Además de una atención selectiva a aspectos negativos y tendencia a confirmar estas creencias erróneas.

3) La presencia de un incidente crítico externo (muerte de un familiar, información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer) o interno (estado de ánimo negativo) suele activar estas creencias y comportamientos arriba señalados, desencadenándose así los componentes característicos de la hipocondría.

Test hipocondría

Conteste con la mayor sinceridad a las cuestiones planteadas. Si contesta afirmativamente cuente 1 punto.

1-      Noto constantemente una preocupación por mi cuerpo o por padecer diferentes enfermedades.

2-      He notado, en ocasiones, que sobrevaloro algunos síntomas que presento. Luego me doy cuenta que no era “nada”.

3-      Me descubro pendiente de mis latidos cardiacos: valoro su frecuencia o intensidad.

4-      Arropo excesivamente a mis hijos, hasta el punto que se quejan de tener calor con mucha frecuencia.

5-      Doy demasiada importancia a los aspectos “negativos” de la vida. Los “positivos” me parecen escasos.

6-      Las noticias sobre salud en los medios de comunicación me producen una extraña combinación de interés y ansiedad.

7-      Unos de mis temas favoritos: la salud.

8-      En ocasiones me he palpado tanto los ganglios (de cualquier parte del cuerpo) que me han llegado a doler.

9-      Cuando pienso en mi salud me cambia el estado de ánimo.

10-  En alguna ocasión he ido tantas veces al médico que él se ha acabado enfadando.

11-  Estoy de baja con mucha frecuencia casi siempre con diagnósticos distintos.

12-  Alguno de mis padres (padre o madre) le daba mucha importancia a la salud

Resultados:

1-3 puntos: Muestra cierto interés mórbido por su salud. No llega a ser hipocondríaco pero, seguramente, esta preocupación no le deja disfrutar de la vida y de la salud que tiene. Reflexione sobre ello.

4-7 puntos: Es un estado que ya demuestra excesiva preocupación por su salud que, probablemente, no está justificado. Una reorientación de sus temores por parte de un profesional le haría ganar en salud mental

8-12 puntos: Tal preocupación polariza de tal manera su vida que le inhabilita para hacer una vida normal. Busque ayuda profesional de manera urgente.


 Powered by Max Banner Ads 

¿Cómo se detecta a la persona victimista?

Para detectar a la persona victimista hay que estar atento a su discurso:

  • Si sólo son malos los demás y ella siempre es inocente, piensa que la realidad nunca es así y que no quiere responsabilizarse de su parte.
  • Si tratas de darle soluciones y no le vale ninguna, sospecha: seguramente prefiere quejarse antes que hallar una solución.
  • Si te sientes exigido a atenderla y eres su único recurso.
  • Cuando sus comentarios van dirigidos a “explicarte” que todo depende de lo que hagas sin que ella tenga que hacer nada.
  • Cuando sientas que su discurso victimista  no te conmueve sino que te irrita, seguramente es fingido.

victimismo

Características del victimista

Pretende llamar la atención. Busca protagonismo y quiere ser el centro de atención, transmitiendo pena y forzando la compasión de los demás, a través de lamentos y quejas. Al victimista le gusta mostrarse como una persona a quien le suceden muchas desgracias e injusticias.

- Exagera lo negativo. Cualquier acontecimiento negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforma la realidad, sobredimensionando lo negativo y llegando a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese acontecimiento o hecho negativo.

- Suele pensar mal de los demás. Con frecuencia considera que están confabulando contra él. Cualquier mínima ofensa la exagera para mostrar que se siente discriminado con el fin de demostrar que están contra él.

- Desea sentirse protegido por quienes le rodean. Para lograrlo se muestra débil y desamparado, haciéndoles sentir mal si no consigue su apoyo y protección.

- Se puede convertir en un lastre para aquellas personas que tienen que soportar constantemente sus lamentos y desgracias.

- Hacen del sufrimiento su forma de vida, hasta el punto de que se llegan a convertirse en víctimas de sí mismos.

- Se presentan ante los demás como una víctima. Buscan dar pena, suscitar compasión y que todos reconozcan que es una persona perseguida por la mala suerte, tanto en el amor como en el trabajo o con la familia o los amigos.

- Suele atacar y criticar a quienes no le dan la razón o no son cómo él desearía que fuesen.

¿Por qué se comportan así?

Deformación de la realidad

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que la culpa en todo caso es del entorno o los demás.

El sujeto muestra un pesimismo exacerbado frente a la realidad que le rodea, sobredimensionando lo negativo, recelando de lo que surge a su alrededor y presumiendo mala fe. De esta actitud surge un morboso afán por descubrir agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de achacar a instancias exteriores una supuesta actitud perversa y agresiva que representa todo lo malo que le sucede. De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con  crispación ante la más mínima crítica, elevada inmediatamente a la consideración de grave ofensa.

Consuelo en el lamento

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no merece sentirse culpable.

El sujeto encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta  cultura de la queja en realidad es una forma llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la  compasión de los que le rodean. De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.

Incapacidad de autocrítica

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace.

El sujeto victimista es incapaz de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. A lo sumo será capaz de aceptarla cuando provenga de alguien que le resulte afín. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos. Para las personas que caen en esta actitud, todo lo que les hacen a ellos es intolerable, mientras que sus propios errores o defectos son sólo simples futilezas sin importancia que sería una falta de tacto señalar.


 Powered by Max Banner Ads 

¿Te sientes culpable? La escala de Preocupación Empática de Davis (1980) y el cuestionario de Culpa Interpersonal evalúan la tendencia a experimentar sentimientos de compasión y preocupación ante personas que sufren alguna desgracia.

culpa

La primera (Escala de Preocupación Empática de Davis) está compuesta por 7 cuestiones (ejemplo de ítem: “A menudo tengosentimientos de compasión y preocupación hacia la gente menos afortunada que yo”). A la persona se le pide que diga en qué medida cada una de las cuestiones le describe de la mejor manera posible en una escala de 5 puntos: 1= nada bien, 5= muy bien. La puntuación en esta escala es la media de las puntuaciones en los 7 ítems.

Las siguientes afirmaciones intentan conocer tus pensamientos y sentimientos en diversas situaciones. En cada una, indica hasta qué punto te describen rodeando el número más apropiado. Por favor, lee atentamente cada afirmación antes de responder.

TE DESCRIBE: 5 Muy bien. 4 Bastante bien. 3 Regular. 2 Algo bien. 1 Nada bien.

1. A menudo tengo sentimientos de compasión y preocupación hacia la gente menos afortunada que yo.

2. A veces no siento mucha lástima cuando otras personas tienen problemas.

3. Cuando veo que se aprovechan de alguien, siento la necesidad de protegerlo.

4. Las desgracias de otros no suelen perturbarme demasiado.

5. Cuando veo que alguien está siendo tratado injustamente, no siento mucha pena por él.

6. A menudo me conmueven las cosas que veo que pasan.

7. Me describiría a mí mismo/a como una persona bastante compasiva.

La segunda prueba utilizada en el estudio, el Cuestionario de Culpa Interpersonal, fue expresamente elaborada para el estudio realizado por la Profesora Itziar Echevarría y publicada en el “Spanish Journal of Psychology”. Supuestamente mide la disposición a experimentar culpa ante situaciones interpersonales.

En esta prueba se expone a los participantes a 6 situaciones en las que, por acción u omisión, el/la protagonista inflige un daño a otra persona.

Los participantes tienen que indicar en una escala de 7 puntos en qué medida sentirían culpa en cada una de las situaciones (1 = ningún sentimiento de culpa, 7 = mucho sentimiento de culpa). La puntuación en culpa interpersonal es la media de las puntuaciones en el conjunto de las situaciones.

A continuación, lea las siguientes situaciones e imagine que Ud. es el protagonista. Por favor, díganos lo que siente. Para que su aportación sea útil, es fundamental que sea sincero/a y que conteste lo que cree que “Ud. sentiría”, no lo que cree que “debería sentir”.

1) Se le ha olvidado que hoy es el cumpleaños de un/una amigo/a suyo/a o de alguien de su familia y sabe que es una persona a la que le gustan esas cosas, a la que le gusta que se acuerden de ella.

2) Un/a amigo/a ha acudido a Ud. en busca de ayuda y, aunque ha prometido ayudarle, no se ha esforzado lo suficiente y por ese motivo no ha conseguido algo que para él/ella era importante.

3) Hoy ha tenido un mal día, y al encontrarse con un/una amigo/a éste/a ha acabado “pagando” su mal humor, recibiendo toda clase de malas contestaciones que no merecía.

4) Un/a amigo/a suyo/a a menudo se “pasa” con la gente vulnerable y, aunque Ud. no está de acuerdo con lo que hace, no hace nada para evitarlo.

5) Alguien le ha hecho enfadar, y con razón, pero luego Ud. se ha pasado en las cosas que le ha dicho, siendo muy duro/a, e incluso bruto/a con él/ella.

6) Alguien de su familia está pasando una temporada larga y aburrida en el hospital y, aunque ya ha preguntado varias veces por Ud. y le ha prometido ir, aún no ha ido a visitarle.


 Powered by Max Banner Ads 

Soy incapaz de tomar decisiones, le doy vueltas a todo

¿Son ustedes indecisos o deciden rápidamente?

¿Sienten miedo a la equivocación y, por ello, prefieren que sean otros los que se arriesguen?

¿Saben que una habilidad cotizada para acceder a un puesto de trabajo es la seguridad ante una decisión?

¿Qué diferencia a las personas seguras  en  la elección de las que dan vueltas a todo?

A lo largo de nuestras vidas estamos continuamente tomando decisiones sobre muchas cosas. No todas las decisiones son iguales pero muchas personas siempre se comportan de la misma forma: indecisión absoluta ante cualquier problema. Sin embargo, ¿Por qué en general nos cuesta tanto tomar decisiones?, ¿Qué diferencia a las personas rápidas en estos procesos de las que son incapaces de resolverlos?.  Hoy hablamos de ello.


¿En qué consiste la toma de decisiones?

La toma de decisiones consiste en encontrar una conducta adecuada para resolver una situación problemática, en la que, además, hay una serie de sucesos inciertos.

Este proceso nos obliga a que  una vez detectada la amenaza, real, imaginaria, probable o no, y se ha decidido hacer un plan para enfrentarse a ella, hay que analizar la situación.  Determinada la situación problemática y analizada en profundidad es necesario elaborar modelos de acciones alternativas y extrapolarlas para imaginar el resultado final. Así se obtiene una idea de las consecuencias que tendría cada una de las acciones alternativas que se han definido y que puede servir para elegir la conducta más idónea como el curso de acción que va a solucionar la amenaza. El paso final consiste en el afrontamiento del riesgo que implica el error y, por lo tanto, en la puesta en práctica del plan.

¿Por qué hay personas que no son capaces de tomar decisiones?

Porque reúnen una serie de características personales que les inducen a buscar continuamente la seguridad en sus acciones. Son personalidades dependientes y obsesivas.

En todo caso, hay varios factores, que son básicos en la toma de decisiones, y que nos pueden llevar a bloquearnos: la incertidumbre inherente a todo el proceso, la pérdida que toda elección conlleva, porque si elegimos perseguir el objetivo A, dejamos a un lado el B; y si hacemos C, no haremos D, y finalmente el riesgo a equivocarnos, fracasar y no lograr el objetivo propuesto.

Principales obstáculos o bloqueos psicológicos que impiden tomar decisiones:

Los principales obstáculos o bloqueos psicológicos provocan perjuicios en todas las áreas vitales y, en especial, en el proceso de toma de decisiones. Son inconscientes, generalmente actúan juntos y se nutren unos a otros lo cual, no obstante, trae la ventaja de que al superar uno o varios de ellos se puede enfrentar a los demás.

1. PÉRDIDA DE CONTACTO CON LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

2. EVITACIÓN DE LOS PROBLEMAS Y DE LA ANSIEDAD, CON LA FINALIDAD DE NO EXPERIMENTAR SUFRIMIENTO.

3. CARENCIA DE UNA ESCALA DE VALORES.

4. ESCASA AUTOESTIMA O FALTA DE CONFIANZA EN SÍ MISMO.

5. DESESPERANZA, DEPRESIÓN Y ANSIEDAD.

6. IDEALIZACIÓN O IMAGEN IRREAL DEL PROPIO YO.

7. ANULACIÓN DEL PROPIO YO, DEPENDENCIA DE LOS DEMÁS Y NECESIDAD OBSESIVA DE AGRADAR.

8. BÚSQUEDA OBSESIVA DEL RECONOCIMIENTO Y DEL PRIMER LUGAR:

9. PERFECCIONISMO Y AFÁN DE TENERLO TODO.

  1. 10. ESPERANZA DE COSAS MEJORES, ANHELO DE LO QUE NO SE TIENE, DESPRECIO POR LO QUE SE TIENE, Y VIVIR DE ILUSIONES.
  2. 11. VIVIR EN LA IMAGINACIÓN.
  3. 12. TEMOR AL AUTODESPRECIO QUE PUEDA GENERARSE SI SE TOMA UNA DECISIÓN ERRÓNEA.
  4. 13. AUTOREPROCHES PROVOCADOS POR LAS EXIGENCIAS DESMEDIDAS.
  5. 14. “CEGUERA” ANTE LAS DIVERSAS OPCIONES.
  6. 15. TEMOR Y DISTORSIÓN DE LA PRESIÓN DEL TIEMPO.
  7. 16. CRITERIOS ERRÓNEOS.
  8. 17. FALTA DE INTEGRACIÓN INTERNA O GRAVE DESORGANIZACIÓN.

¿Qué  debemos tener en cuenta ante la toma de decisión?

  1. Una orientación al problema (actitud), que incluye las creencias sobre el control que ejerce el individuo sobre la resolución de sus problemas. A su vez tiene dos factores basados en la teoría de la autoeficacia de Bandura (1997):

1. La creencia en la autoeficacia en la resolución de los problemas. Basada en la expectativa de eficacia.

2.La creencia que los problemas de la vida se pueden resolver. Basada en la expectativa de resultado.

  1. Una serie de pasos que configuran un proceso ideal de resolución de problemas y toma de decisiones:

1. Realizar un modelo de la situación actual o una definición del problema.

2. Generar conductas alternativas posibles dentro del modelo de la realidad que se ha creado

3. Extrapolar los resultados asociados a cada conducta generada.

4. Extraer las consecuencias de cada resultado, es decir, valorar la situación generada de acuerdo con los objetivos que se pretenden alcanzar.

5. Elegir la acción que se va a llevar a cabo entre las que pueden producir el resultado que se busca.

6. Controlar el proceso cuando se lleva a cabo la acción.

  1. 7. Evaluar los resultados obtenidos.

 Powered by Max Banner Ads 

Distimia, ¿Qué es eso?

La distimia es un trastorno crónico caracterizado por un estado anímico deprimido. Es verdad que es menos grave que la depresión ya que no cumple sus criterios. Puede convivir con nosotros durante años: la persona está triste, abatida, “desanimada”…pierde interés por aquellas cosas que otrora le dedicaba tiempo. Algunos autores la han definido simplemente como “mal humor”.

Para poder diagnosticar la distimia se necesitan los siguientes requisitos:

  1. A) Estado de ánimo deprimido comunicado por el sujeto, u observado por los demás, que se presenta la mayor parte del tiempo y que dura la mayor parte del día a lo largo de dos años como mínimo.
  2. B) Durante los períodos depresivos, están presentes como mínimo, dos de los siguientes síntomas:
    • – Poco apetito o voracidad.
    • – Insomnio o hipersomnia.
    • – Disminución de la autoestima.
    • – Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.
    • – Sentimientos de desesperanza.
    • C) Un período de dos años en el que se da alteración, síntomas del criterio (1) por dos meses seguidos.
  3. No hay pruebas de un episodio depresivo mayor inequívoco durante los dos primeros años de alteración.
  4. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco inequívoco.
  5. El trastorno no está superpuesto a un trastorno psicótico como una esquizofrenia o un trastorno delirante.
  6. No puede demostrarse la existencia de una causa orgánica que haya iniciado o mantenido la alteración.
  7. depresión suele ser más subjetiva que objetiva. En ocasiones los pacientes presentan irritabilidad, impulsividad e inestabilidad.

¿Porqué sucede la distimia?

Seguramente se suman un componente genético que crea una verdadera “tendencia” a sufrir la enfermedad y al mismo tiempo una potenciación debida a situaciones estresantes o particularmente frustrantes ya sea de manera sostenida o puntual.

¿Cómo se puede tratar?

Un tratamiento psicoterapeútico para cambiar actitudes y respuestas vitales resulta fundamental. En ocasiones dosis de antidepresivos a dosis no especialmente elevadas favorecen la recuperación pero el primer factor (psicoterapia) es definitivo para no estar “toda la vida” tomando medicamentos.


 Powered by Max Banner Ads 

Este miércoles vamos a tratar el tema de la (supuesta) autoridad de los padres sobre los hijos. Todo ello a raíz de la noticia que salpicó nuestra actualidad en el que un padre ha salido “absuelto” del “delito” (si, mucho “entrecomillado”) de abducir a su hija ebria de un “botellón”. La chica en cuestión no tuvo otra idea que denunciar a su padre y el fiscal, como no, pedir 8 meses de prisión y una orden de alejamiento del progenitor. Mucho nos tememos que otra tercera persona estuvo involucrada en este sainete que podría salir beneficiada de, por ejemplo, el derecho a visitas de fines de semana. En cualquier caso, algo obvio ha ocurrido: una menor, acompañada o nó, acudió a la comisaria y puso una denuncia que, escandalosamente, fue admitida a trámite en este país en el que algunos – que no todos – parecen haber perdido el sentido común. Como decía alguien en un foro que acabo de ver: “ojalá obligasen a la chica en cuestión a vivir unas cuantas semanas con el fiscal”.

Para ilustrar estas líneas nada más fresco que unas declaraciones que deberían pasar al consciente colectivo de este país del Juez Calayatud de Granada.

Imagen de previsualización de YouTube

 Powered by Max Banner Ads 

Adoptar a un niño

PortadaYoSoyAdoptado

En el programa de hoy hemos recibido bastantes llamadas. Todas ellas de tono positivo por parte de padres que han adoptado algún niño. Sin embargo, me llamó la atención que todas ellas eran de padres en que la edad de adopación había sido de tan solo unos meses de edad. Es decir, no tuvimos llamadas de padres con niños adoptados de ya una mayor edad que, en ocasiones, suelen presentar más problemas.

Al final de esta nota encontraréis un enlace para bajar el audio del programa.

Para aquellos que se animen a adoptar les incluyo algunos de los requisitos:

¿Qué criterios deben cumplir LOS PADRES ADOPTANTES?

La ley establece que el adoptante ha de ser mayor de 25 años y si es una pareja, al menos uno debe haber alcanzado dicha edad. Además, se tienen en cuenta otros aspectos como la situación familiar y la aptitud educativa. Los padres adoptantes han de conocer las dificultades de adaptación que suelen darse, han de estar dispuestos a aceptar la historia previa de su hijo, con la que tienen que convivir, y tienen que comprender las dificultades de vinculación e integración, así como el derecho del niño a saber sus orígenes.

Afortunadamente, hoy en día los solicitantes de adopción cada vez tienen más información sobre todo el proceso y su actitud va cambiando en un sentido positivo.

Desde el Instituto Madrileño del Menor y Familia, éstas son algunas de las condiciones que se añaden:

- Tener medios de vida estable y suficiente.
- Disfrutar de un estado de salud, física y psíquica, que no dificulte el normal cuidado del menor.
- En caso de parejas, convivencia mínima de tres años.
- En caso de existir imposibilidad de procrear en el núcleo de convivencia, que la vivencia de dicha circunstancia no interfiera en la posible acogida o adopción.
- Existencia de una vida familiar estable y activa.
- Que exista un entorno relacional amplio y favorable a la integración del menor.
- Capacidad de cubrir las necesidades de todo tipo del niño o niña.
- Carencia en las historias personales de episodios que impliquen riesgo para la acogida del menor.
- Flexibilidad de actitudes y adaptabilidad a situaciones nuevas.
- Comprensión de la dificultad que entraña la situación para el menor.
- Respeto a la historia personal del menor.
- Aceptación de las relaciones con la familia de origen del menor, en su caso.
- Actitud positiva para la formación y la búsqueda de apoyo técnico.

Bajar audio

Para aquellos que queráis profundizar en el tema os recomendamos la lectura del libro libro “YO SOY ADOPTADO. ONCE HISTORIAS REALES” DE MARTA CLOS Y PEPA MASÓ por Editorial Deria.

Nos vemos el miércoles que viene a las 17:30. Seguiremos hablando de este interesante tema.

Saludos a todos.

José Miguel Gaona y Pedro Martínez.


 Powered by Max Banner Ads 

DSCN5840

Esta es Joty, en mis brazos

Hace pocas semanas recibí la noticia que en un programa con el que colaboro (Rojo y Negro) nos iba a visitar la “mujer más pequeña del mundo”. Dicho así, no despierta, quizás, una curiosidad más morbosa que las que antiguamente se exhibían en los circos tipo “mujer barbuda” o gemelos. Sin embargo, mientras deambulaba por los pasillos de Tele5 me topé con los padres de la ya adolescente (tiene 16 años) y con Joty que, apoltronada en los brazos de su padre para evitar accidentes por aplastamiento, me miraba con sus dos ojitos de profunda mirada hindú. Una sonrisa bordaba su también pequeña boquita, Un cúmulo de sentimientos comenzaron a movilizarse y en un santiamén, la “mujer más pequeña del mundo” se transformó en Joty.  Una sombra de timidez alumbró su rostro y momentos más tarde extendía sus brazos hacia los míos. No se casi como ocurrió, pero en cuestión de momentos estaba pegada a mi. Una sensación extraña: no es un bebé ni tierno infante sino toda una señorita y está,¡literalmente, en tus brazos!. Tiendes a hablarle como si fuera de escasa edad pero intelectualmente es más lúcida que muchas otras personas de su edad o mayores aún (algunos, incluso, doctorados). Oirla hablar con su voz penetrante resultaba sorprendente. Sin embargo, este ser aparentemente desvalido que necesita cuidados constantes, nos emocionó a todos cuando a la pregunta de “¿qué quieres hacer en la vida?”, respondió: “cuidar a mis padres”.


 Powered by Max Banner Ads 

Acaba usted de llegar a un espacio interactivo donde, después de vernos u oirnos en la radio o televisión, puede expresar sus dudas miedos o colaborar con alguna solución para algún oyente, también puede sugerirnos temas a tratar.


 Powered by Max Banner Ads 

 Powered by Max Banner Ads