La distimia es un trastorno crónico caracterizado por un estado anímico deprimido. Es verdad que es menos grave que la depresión ya que no cumple sus criterios. Puede convivir con nosotros durante años: la persona está triste, abatida, “desanimada”…pierde interés por aquellas cosas que otrora le dedicaba tiempo. Algunos autores la han definido simplemente como “mal humor”.

Para poder diagnosticar la distimia se necesitan los siguientes requisitos:

  1. A) Estado de ánimo deprimido comunicado por el sujeto, u observado por los demás, que se presenta la mayor parte del tiempo y que dura la mayor parte del día a lo largo de dos años como mínimo.
  2. B) Durante los períodos depresivos, están presentes como mínimo, dos de los siguientes síntomas:
    • – Poco apetito o voracidad.
    • – Insomnio o hipersomnia.
    • – Disminución de la autoestima.
    • – Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.
    • – Sentimientos de desesperanza.
    • C) Un período de dos años en el que se da alteración, síntomas del criterio (1) por dos meses seguidos.
  3. No hay pruebas de un episodio depresivo mayor inequívoco durante los dos primeros años de alteración.
  4. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco inequívoco.
  5. El trastorno no está superpuesto a un trastorno psicótico como una esquizofrenia o un trastorno delirante.
  6. No puede demostrarse la existencia de una causa orgánica que haya iniciado o mantenido la alteración.
  7. depresión suele ser más subjetiva que objetiva. En ocasiones los pacientes presentan irritabilidad, impulsividad e inestabilidad.

¿Porqué sucede la distimia?

Seguramente se suman un componente genético que crea una verdadera “tendencia” a sufrir la enfermedad y al mismo tiempo una potenciación debida a situaciones estresantes o particularmente frustrantes ya sea de manera sostenida o puntual.

¿Cómo se puede tratar?

Un tratamiento psicoterapeútico para cambiar actitudes y respuestas vitales resulta fundamental. En ocasiones dosis de antidepresivos a dosis no especialmente elevadas favorecen la recuperación pero el primer factor (psicoterapia) es definitivo para no estar “toda la vida” tomando medicamentos.


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